¿Estás preparado para tus futuros clientes? Observa a tus hijos

Niña usando celular

Los grandes avances tecnológicos del último tiempo han influido en como nosotros consumimos contenido (películas, series, música, libros, etc.). Para nuestra generación este cambio ha sido gradual, y unos lo asimilan más que otros. Pero para las nuevas generaciones es su única realidad. Los niños de hoy serán mayores de edad en un poco más de 10 años. ¿Estamos preparados para entregar contenido que cumpla con las expectativas de nuestros futuros clientes?

Siempre he dicho que una de las cosas más reconfortantes de ser papá, es aprender de tus hijos. Estas pequeñas mentes que están empezando a comprender el mundo, son una vitrina increíble para entender cómo funciona el cerebro humano. Por un lado, como no conocen las reglas que nosotros ya tenemos incorporadas, las inventan. Con una inocencia y creatividad cautivadora. Me encanta preguntarles algo que no saben, para ver cómo proponen una respuesta. Tratando de entender cómo se movieron esos engranajes para llegar a esa solución.

Por otro lado, es interesante observar cómo terminan asimilando estas reglas entregadas por su entorno, las que toman, remezclan  y se transforman en su realidad. Reglas que enseñamos en la casa, en el colegio, con sus amigos y otras fuentes, como la música, libros, Internet y la televisión. Y sobre estas últimas fuentes quiero hacer una observación.

Tomemos un ejemplo. A ellos les gusta ver su series (¿a quién no?). Ahora es el turno de Miles of Tomorrowland en Netflix. Me piden el notebook y comienzan a ver un capítulo. Independiente de donde vayan, interrumpen la serie, para luego retomar el capítulo en que estaban en el televisor de mi pieza. Si nos vamos a la casa de sus abuelos, pueden continuar en el televisor de ellos. Puedo estirar el ejemplo e irnos a otro lugar, donde rematan el último capítulo en mi celular.

Esto es sólo un ejemplo. No nos quedemos pegados en el hecho que vean o no mucha tele. No va al caso, ya que les tenemos horarios específicos donde pueden ver sus programas.

Me interesa analizar cuáles son las reglas sobre el consumo de información y contenidos que son parte de su realidad.

Mis hijos de 5 y 6 años serán una buena parte de nuestros clientes y compradores directos en unos 10/15 años más. ¿Estamos preparados para entregar soluciones adaptadas al mundo al que ellos están acostumbrados?

Revisemos algunos puntos a tener en consideración.

 

Irrelevancia del dispositivo.
Mis hijos no “ven televisión”, como lo hacía yo. Para el caso, tampoco “ven celular” o “ven notebook”. El aparato dejó de ser relevante. No importa si es un televisor grande o la pequeña pantalla de un celular. Poco importa el hardware que tenga el notebook. Estos aparatos son sólo una forma de acceder al contenido que está en la nube. Y el recorrido puede partir en uno y terminar en otro.

En una tuit de Luke Wrobleski, él habla de la nueva versión del “computador personal”. El cual deja de ser un solo aparato, pasando a ser un mashup de aparatos con el que accedo a información.

 

Inmediatez
Para mis hijos el único límite para poder ver sus programas son los períodos de tiempo que le imponemos nosotros. Pero cuando tienen permiso, saben que el programa que ellos quieran va a estar ahí. El acceso a la información inmediata está presente 24/7, y donde sea que ellos estén.

 

El presupuesto y complejidad para crear contenido no son un tema.
Si tienes hijos chicos, ¿conoces Paw Patrol? Esta serie animada en 3D es producida por dos empresas, con un equipo de decenas de personas y posiblemente un elevado presupuesto detrás de cada capítulo. Mis hijos disfrutan viendo un capítulo de esta serie tanto como el video de un niño haciendo el unboxing de un juguete en YouTube. ¿Sabes que el video de un niño desembalando un auto de Spiderman de su caja puede lograr más de 200 millones de reproducciones en menos de un año?

Para ellos es natural el concepto de prosumidor (alguien que es consumidor y productor de contenido a la vez). Ellos saben que con la cámara del celular y YouTube pueden hacer un video que puede ser visto en el mundo entero. Todo esto antes de tener la madurez de entender las implicancias que esto puede tener.

 

Personalización de las recomendaciones
Las empresas que producen contenido dejan de ser las que influyen directamente en nuestra decisión de consumir este contenido. Antes eran los canales de televisión, cable o radios los que definían la parrilla que consumíamos. Ahora las sugerencias de qué podríamos ver vienen (aparte de nuestros conocidos) de los complejos algoritmos de plataformas como Netflix, YouTube o Spotify. Los cuales nos hacen recomendaciones  (muy acertadas por lo general), basándose en las toneladas de información (big data) que tienen de nosotros. YouTube no es el mismo si entras tú o entró yo. Es una experiencia altamente personalizada.

¿Están los autores y las empresas productoras de contenido preparadas para ayudar a que su contenido sea recomendado?

 

En resumen, nada de esto es demasiado nuevo para algunos de nosotros. Pero es diametralmente distinto a como fuimos asimilando estas nuevas reglas hace un par de décadas atrás. Para mis hijos, ésta es su realidad. Y solo puede acelerarse con la constante combinación de mejoras tecnológicas, aumento en velocidades de conexión y disminución en precio de la tecnología. Mejor estemos preparados.